Tu pez nadará con los de todo el mundo — se quedan aquí para quien venga después. Toca un pez de la pecera y se irá al mar abierto, ahí abajo. Nada que firmar, nada que escribir: solo dibujar.
Cargando peces…
Aquí abajo nadan los peces que alguien, algún día, soltó. No se borran: migran — y cada pez liberado hace el mar un poco más hondo. Los más antiguos se hunden más. Si algún día el mar llega a −30 m, ahí abajo el agua ya es oscuridad, y los peces que hayan llegado tan hondo solo se verán en negativo.